Una moneda de Bitcoin dorada, con una mitad sólida e intacta y la otra disolviéndose en un patrón geométrico de circuito cuántico hecho de fragmentos de luz azul
Ilustración propia generada con IA (Adobe Firefly) — no representa datos reales.

La amenaza cuántica a Bitcoin: qué arregla BIP-360 y qué sigue sin resolver

El 11 de febrero de 2026, el repositorio oficial de propuestas de mejora de Bitcoin incorporó BIP-360. Es la primera propuesta de este tipo que llega tan lejos en el proceso formal, y también la que más fácilmente se malinterpreta, porque "se incorporó" no significa "ya está activa", ni mucho menos "Bitcoin ya es resistente a ordenadores cuánticos".

Qué arregla BIP-360, y qué deja para más adelante

BIP-360, con nombre técnico Pay-to-Merkle-Root (P2MR), introduce un nuevo tipo de dirección pensado para no exponer la clave pública real al gastar, a diferencia de lo que ocurre hoy con Taproot. Sus propios autores lo describen como un primer paso, no como la solución completa: todavía no incorpora un esquema de firma resistente a computación cuántica — eso lo dejan para propuestas futuras. Lo que hace ahora es eliminar la parte del problema que sí puede resolverse ya, sin esperar a que ese esquema esté listo.

Por qué no todas las direcciones corren el mismo riesgo

Comparativa entre una dirección de Bitcoin que solo ha recibido fondos (clave pública no expuesta) y una que ya ha gastado alguna vez (clave pública escrita en la cadena)
Diagrama propio: la exposición depende de si la dirección ya ha gastado alguna vez, no de cuánto Bitcoin contiene.

Una dirección de Bitcoin es, técnicamente, el hash de una clave pública, no la clave en sí. Mientras esa dirección solo reciba fondos, la clave pública real nunca se publica en la cadena. El momento en que se expone es al firmar una transacción de gasto: ahí sí queda escrita, para siempre, junto con la firma. Esto significa que dos wallets con el mismo saldo pueden tener un riesgo completamente distinto frente a un ordenador cuántico suficientemente potente: una nunca ha gastado y su clave sigue oculta; la otra ya lo hizo alguna vez, y su clave es pública desde ese momento.

La cifra que pone el problema en contexto

En torno al 34% del Bitcoin en circulación hoy está en direcciones con la clave pública ya expuesta en la cadena — entre monedas de la era de Satoshi que nunca se movieron con las claves modernas de gestión y direcciones normales que ya gastaron alguna vez.

Sobre cuándo un ordenador cuántico sería capaz de romper la criptografía que usa Bitcoin hoy (ECDSA), las estimaciones varían según la fuente: algunas hojas de ruta de la industria (IBM, Google, Microsoft, Amazon, Intel) hablan de una ventana de unos pocos años; el gobierno de EE. UU. ha marcado 2035 como fecha límite para migrar sus propios sistemas fuera de ECDSA. Ninguna de estas cifras es una fecha exacta: son estimaciones de industria, no una cuenta atrás confirmada, pero coinciden en que el margen es de años, no de décadas cómodas, lo que explica la prisa por tener al menos el mecanismo técnico listo con tiempo de sobra.

BIP-361: la propuesta que sí genera debate

Aquí está la parte que de verdad divide al ecosistema, y que conviene no confundir con BIP-360. BIP-361 es una propuesta distinta (mismo repositorio, número diferente, coautores distintos, entre ellos Jameson Lopp de Casa) que plantea qué hacer con las monedas que nunca migren a un esquema seguro. En fases de varios años tras su hipotética activación: una primera fase dejaría de permitir que direcciones del tipo antiguo reciban fondos nuevos; una segunda, más adelante, dejaría de reconocer del todo las firmas antiguas — y cualquier moneda que siga en una dirección vulnerable en ese momento quedaría, en la práctica, congelada. Se ha planteado un tercer mecanismo para que el dueño legítimo pueda recuperar esos fondos demostrando que conoce la semilla, sin tener que exponer la clave vulnerable, pero varios revisores del propio proceso técnico lo consideran, todavía, la pieza menos madura de las tres.

La reacción no se ha hecho esperar: para buena parte de la comunidad, congelar fondos por cualquier motivo (por bienintencionado que sea) choca de frente con el principio de "tus claves, tus monedas" que sostiene la confianza en Bitcoin desde el principio. Independientemente de en qué lado caiga cada uno, esta discusión sigue abierta y en fase de propuesta: nada de esto está activo, ni aprobado, ni tiene fecha.

Qué hacer hoy, sin alarmismo

No hay nada que actuar de forma urgente. Ninguna de las dos propuestas está activa, y ambas necesitarían un consenso amplio de la red antes de llegar a serlo. Lo único razonable hoy es un hábito que ya recomendamos por otros motivos: evitar reutilizar direcciones y, cuando puedas elegir, preferir mover fondos hacia direcciones que todavía no hayan expuesto su clave pública en vez de dejarlos indefinidamente en una que ya lo hizo. No es una medida de emergencia — es la misma higiene de wallet que ya deberías seguir por privacidad.

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Última actualización: 5 de septiembre de 2026